Yu-Gi-Oh! Arc Review

Si hablamos de esta serie, es imposible separar el anime del tremendo fenómeno que generó en la calle. El verdadero golpe de nostalgia te da cuando te acordás del vicio por las cartas. ¿Quién no se armó alguna vez un mazo mezclando originales con esas cartas truchas de cartón finito que te vendían en el kiosco a la salida del colegio?

A nivel trama, las primeras temporadas son un delirio hermoso. Viéndola hoy con otros ojos, te das cuenta de que se inventaban las reglas sobre la marcha. Sacaban efectos de la galera y hacían jugadas que en el juego real no existían ni por asomo. Pero la verdad es que no importaba nada: la tensión dramática que le metían a cada duelo, la banda sonora y los gritos exagerados hacían que te la creyeras toda.

Diseños como el del Mago Oscuro, el Dragón Blanco de Ojos Azules o el mismísimo Exodia quedaron grabados a fuego. Volver a mandarte un par de capítulos hoy es un viaje de ida directo a esas tardes de merienda, cambiando cartas repetidas y armando duelos en el recreo. Un clásico total que, más que una serie para vender un juego, terminó siendo un pedazo enorme de nuestra infancia. Gracias Takahashi

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