El episodio 67 es, sin dudas, uno de los puntos más altos de la saga del Santuario. Acá no hay un combate del bien contra el mal, sino un choque dramático tremendo entre maestro y alumno. Camus lleva a Hyoga al límite para obligarlo a soltar su pasado y despertar el Séptimo Sentido.El clímax, cuando Hyoga por fin alcanza el cero absoluto y chocan las dos Ejecuciones de la Aurora, es pura épica. A nivel técnico es impecable: la animación destaca un montón para la época y la música clásica de la serie te pone la piel de gallina en el momento justo.Es un capítulo redondo. El final, con Camus muriendo con una sonrisa de orgullo y Hyoga despidiéndose entre lágrimas, te deja un nudo en la garganta. Una joya total!!!